El papel lo aguanta todo, o casi todo

Fecha: 09-12-2020

La industria de pulpa de celulosa es la encargada de convertir las astillas de madera o alguna otra fuente de fibra vegetal en una lámina de fibra para que sea tratada posteriormente por la industria papelera para fabricar el papel.

Para procesar esta materia prima se utilizan sustancias químicas peligrosas que deben ser manipuladas cuidadosamente y deben estar bajo un monitoreo continuo para minimizar los posibles daños a los trabajadores, al proceso productivo y a las comunidades aledañas.

Los principales gases involucrados en el proceso industrial del papel son:

Sulfuro de hidrógeno (H2S), durante el proceso, las virutas de madera se aglutinan dando lugar al compuesto conocido como lignina, sustancia de la que se producen unos 50 millones de toneladas al año.  En este proceso se libera H2S.

Oxígeno (O2), el blanqueamiento de la pulpa se logra mediante un proceso de oxidación donde se eliminan las coloraciones indeseadas.  También se usa el cloro.

Peróxido de hidrógeno (H2O2) y Ozono (O3), en ocasiones se usan estas sustancias las cuales liberan sustancias nocivas después de los procesos de oxidación y cloración.

Gas natural, también conocido como Metano (CH4), interviene en los procesos de secado que se realiza después del blanqueado en los muelles. El metano se usa como combustible lo cual representa un peligro potencial.

Lo indicado en estos casos es disponer un detector multigás unipersonal para garantizar la seguridad de cada uno de los trabajadores.  Igualmente, nuestra empresa distribuye detectores fijos que mantienen un entorno de producción seguro no solo en el papel sino en la práctica.

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